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Descubre tu propósito, liberando tu cuerpo de bloqueos y tensiones

Vivir con propósito es vivir una dirección, conociendo nuestro destino.

Las personas con propósito, invierten todas sus fuerzas en llevar  a cabo algo que les mueva y  determine sus acciones. El propósito surge de la profundidad, de una necesidad de llevar a cabo algo importante. Existen propósitos varios: para la comunidad, para mejorar su trabajo y lograr un estatus, para crear una familia harmoniosa y feliz, para ser feliz uno mismo y superarse.

Valores como la justicia, la bondad, ayudar a los otros, la belleza, hacer algo bonito o incluso valores más materiales como enriquecerse y lograr abundancia en todo lo que hacemos, son la base de todo propósito. 

Los valores, como el propósito, son un motor que nos mueve y que tiene que ver, con el hecho de vivir con pasión.  El propósito bien vivido, permite que afloren plenamente, nuestras capacidades.

¿Cuál es tu propósito?

¿Reconoces tus necesidades?

A veces ocurre, que esta parte de nosotros mismos, está muy censurada. Es como si no tuviéramos acceso a la información, pero si, la intuimos. Por esta razón, muchas personas buscan conectar, con lo que realmente importa, para ellas.

Algunas de nuestras experiencias pasadas, nos han alejado de saber quiénes somos de verdad y de lo que necesitamos. No conectamos con nuestras verdaderas necesidades, a causa de nuestras creencias y bloqueos y no acabamos de sentirnos satisfechos y felices.

Nos movemos a veces sin rumbo fijo, lamentando esa pasión que sienten algunos, cuando tienen muy claro, cuál es su razón de vida. Nos sentimos incompletos.

Sintonizar cuerpo, mente y emoción

Una de las mayores dificultades, en reconocer nuestro propósito, es la falta de alineación. No “sintonizamos”, lo que sentimos con lo que pensamos o hacemos.

Pensamos hacer algo, pero nuestro cuerpo y sensación, nos dirigen en otra dirección.  Pongamos un ejemplo: queremos adelgazar para estar más en forma, pero creemos, que sin la dependencia del azúcar nunca estaremos bien! Resultado: continuamos comiendo azúcar!

Queremos decidir, pero el miedo o la aprensión, frenan la acción.

Ejemplo 2: Queremos dejar nuestro trabajo de asalariado y crear nuestra empresa. Deseamos hacerlo de verdad, tenemos un proyecto interesante, que nos gusta, pero el miedo a no lograrlo, nos frena.

Algunas veces, actuamos, desconectados de nuestra sensación.  Queremos encontrar pareja, pero sin creer de verdad !Que existe nuestra media naranja!

Falta la coherencia, entre lo que sentimos, pensamos y hacemos, para identificar nuestras necesidades y saber cómo expresarlas desde un propósito de vida.

Liberar nuestro potencial corporal de sus bloqueos

Trabajar corporalmente, implicando la dimensión somática, es una manera de conseguir esa alineación y sintonía.  Nuestro cuerpo no miente y liberando nuestros bloqueos corporales, vamos a poder decidir y actuar de manera más global e integrada.

Si algunos aspectos de nuestra personalidad, tiran para un lado y otros, en sentido contrario, algo no haremos bien.

¿Te imaginas un carruaje donde los caballos van en una dirección, las ruedas para otra y el cochero no saber por dónde ir? Estamos seguros de no llegar a buen puerto e incluso de tener un accidente!

Las técnicas somáticas, liberan los bloqueos y tensiones corporales, liberando la emoción y el pensamiento enquistado.

Recuperamos la unidad entre lo que pensamos, sentimos y hacemos y encontramos mayor entereza y congruencia en nuestras acciones. Conectamos mejor con nuestras necesidades y tenemos una visión más clara de lo que somos, queremos y nos corresponde.

Piensa un momento- ¿Qué te impide conectar con tu sueño?

¿Qué te impide creer en él?

¿Qué te pasa cuando pierdes tu capacidad de dirigir tu vida? ¿Cuándo dudas de tus posibilidades?

Seguro, que lo notas en tu postura, en tus movimientos y en tu energía

Piensa en alguna situación donde te sientes en coherencia (con tus valores, con tus conductas, con tus creencias).

¿Qué compromiso has tomado contigo mismo?

¿De cuento te sientes conectado con tu fuerza para lograrlo?

¿Cómo es tu energía, tu vitalidad y tu postura?

Encontrar esa sintonía y cohesión con uno mismo, es un primer paso, para saber a dónde queremos dirigirnos y que es lo que nos mueve de verdad.

Saber dirigirnos

Otro aspecto importante para descubrir el propósito,  es romper con los condicionamientos, de algunos de nuestros hábitos, que tienen gran poder de auto dirigirnos.

Existe una relación muy estrecha entre nuestra manera de movernos y de actuar y la manera en cómo dirigimos nuestra vida. Nuestros hábitos corporales nos dirigen, lo queramos o no.

Imagina una persona que adopta una postura encorvada. Esa postura, determinará sus posibilidades cotidianas, que serán diferentes, a las que dispone una persona con una columna vertebral erecta y bien sostenida.

Su experiencia vital, tendrá el filtro del “encorvamiento” es decir de una exagerada tensión del los flexores del cuerpo y extensores de la columna.

Y todas sus experiencias, estarán determinadas por esa postura.

Si no creamos las condiciones para romper con ciertos hábitos, repetimos siempre las mismas conductas. No tenemos muchas opciones y ello reduce nuestra creatividad.

La creatividad, nos conecta con nuestro propósito, porque la energía fluye dentro de nosotros mismos y con ella la expresión de nuestras intenciones, pasiones y valores.

En un estado de bienestar físico y energético, la energía fluye, no esta tan contenida y puede expresarse sin parangón. Estamos más abiertos, centrados, creativos y con mayor capacidad de saber lo que queremos.

En cambio, un estado de estrés o tensión es siempre un estado de bloqueo neuromuscular. La energía se gasta, en mantener el estado de bloqueo y no está disponible para crear algo nuevo, ni para dirigirse hacia el logro de objetivos.

 Por esa razón, tener un cierto control de nuestras acciones, en lugar de dejar, que nuestros bloqueos u hábitos nos dirijan, es fundamental.

¿Qué relación existe entre el bienestar y el propósito?

El objetivo es recuperar la unidad y la integración de nuestro cuerpo y nuestra mente, para que puedan aflorar nuestras verdaderas necesidades, nuestros deseos e intenciones. Todo en el carruaje, tiene que ir hacia una misma dirección.  Si la energía no fluye y estamos rígidos, desconectaremos de nuestra verdadera intención.

Lo importante, es que nuestra acción sea coherente y enfocada, implicando cada célula de nuestro ser en una nueva dirección, escuchando el impulso interior y dirigiéndonos hacia lo que nos motiva.

La consciencia somática, representa esa zona de intuición en la cual podemos confiar y que nos guía hacia la congruencia y la autenticidad.

Poniendo atención en nuestras sensaciones, identificando ahí donde no fluimos con el entorno, cambiando nuestro estado de bloqueo neuromuscular y dejando que nuestro movimiento corporal, nos acerque a la situación o estado deseado,  podremos iniciar un proceso hacia la búsqueda de nuestro propósito.

Para terminar, te dejo algunas pautas que te ayudaran a descubrir tu propósito.

· Recupera tu cuerpo, su fluidez, siéntete bien en él.

· Genera un estado creativo que te permita romper tus condicionamientos y favorecer un estado abierto, centrado.

· Reconoce tus emociones y enfrenta tus miedos, no dejes que te venzan. El miedo provoca el bloqueo neuromuscular.

· Haz cada día algo que te haga sentir mejor, toma una decisión, cambia un hábito, modifica una conducta.

· Recupera tu inocencia, tu optimismo y tu sonrisa. Recuerda el niño que eras.

· Atrévete a soñar. Date permiso de tener grandes propósitos  y grandes sueños.

· Si tus metas y objetivos son claros y definidos, no pierdas tiempo, visión y foco. Avanza hacia ellos.

¡Buena suerte en tu búsqueda!

 

¿Quieres que te ayude a descubrir

cual es tu propósito? 

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