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Como mejorar tus hábitos de postura en 1 semana para eliminar el dolor físico

Te voy a lanzar un reto.

¿Piensas que puedes cambiar un hábito postural en 1 semana?

Te aseguro que lo puedes hacer con una estrategia coherente y enfocada.

 

¿Qué es un hábito?

Un hábito es una conducta automatizada que permite que nuestras acciones sean más eficaces, fáciles y exactas.

Esta rutina, representa un ahorro de energía para nuestro cerebro quien automatizando conductas, evita implicarse demasiado en la acción. Podría equipararse a una especie de piloto automático en un avión.

Es importante saber que nuestros hábitos corporales nos caracterizan, pero no nos determinan.

Nuestro territorio cerebral

Si observamos los gestos y movimientos de diferentes personas, ninguno es idéntico.

Todos caminamos, nos sentamos, hablamos pero cada uno de nosotros, expresamos esas acciones de distinta manera. Existen tantas maneras de caminar como individuos y estas variaciones, reflejan la imagen que tenemos de nosotros mismos en la acción y como nos manejamos con nuestro entorno.  

Pero lo que es realmente nos hace diferentes, es como hemos aprendidos a ejecutar nuestros movimientos y acciones. Esta manera propia de actuar,  basada en la autoimagen,  se le llama patrón y este patrón crea hábitos. A partir de ese patrón y hábitos organizamos el movimiento.

Si observásemos el territorio de nuestra corteza cerebral motora primaria y la somato sensorial (la que siente), veríamos unos “mapas” cerebrales, representando diferentes partes de nuestro cuerpo y la importancia de su implicación en nuestros movimientos. Implicación que se mide por la precisión y destreza de los movimientos que realizamos.

Por ejemplo, la representación del dedo pulgar es casi igual a la del tronco y a la de las extremidades inferiores por su importancia en cuanto a las posibilidades de movimiento. El famoso “homúnculos”, del Doctor Wilder Penfiels, pequeño hombrecillo que representa nuestro cuerpo en el área somato sensorial de nuestro cerebro, nos lo muestra.

¡Pero atención! Estos mapas corticales no son fijos y pueden modificarse.

Podemos aprender

De ahí la habilidad plástica de William James, uno de los padres de la psicología moderna,  que desarrolla en su artículo “Hábito”, la idea de plasticidad cerebral, habilidad del sistema nervioso,  de modificar tanto su estructura como su funcionamiento, según las diferentes influencias que recibe de su entorno.

Estas  influencias externas y también internas, pueden reforzar nuestros hábitos como crear otros nuevos.  

Vemos aquí, que la plasticidad cerebral, juega en nuestro favor, pues nos permite aprender nuevos movimientos que cambiaran nuestros hábitos. Creer lo contrario no es exacto. El cerebro es plástico y disfruta aprendiendo.

Nuestros hábitos nos dirigen

Otro aspecto importante a considerar sobre nuestros patrones y hábitos posturales es que dirigen inconscientemente nuestras acciones.

Si nuestra tendencia es bloquearnos al menor contratiempo, tensarnos, reducir nuestra capacidad respiratoria y solo ver problemas ahí donde podríamos ver soluciones, continuaremos haciéndolo, mientras no aprendamos a hacer lo contrario, es decir tener una postura y “actura” más flexible y adaptada a la situación.

El término “actura” fue declarado por Feldenkrais para expresar una postura sentida y viva, modificable y dinámica.

A priori la persona que padece esa postura y conducta, se siente atrapada en el hábito, hasta que decide cambiarlo y evitar así las molestias de una postura inadaptada e ineficiente.

Si una manera de movernos nos causa dolor, repetirla sin cesar, es malgastar la energía que podríamos invertir en otros aspectos o situaciones de nuestra vida.

¿Es posible cambiar nuestros hábitos en una semana?

 La Teoría de los 21 días para cambiar un hábito

 Se dice que, para instaurar un nuevo hábito necesitamos 21 días  y esa costumbre se adquirirá de manera determinada, si la repetimos durante este lapsus de tiempo.

Maxwell Maltz célebre cirujano plástico de la Universidad de Columbia, considera que se necesita un mínimo de 21 días consecutivos de práctica disciplinada para instaurar un nuevo hábito. Sus estudios demostraron que, pacientes operados de la nariz por cirugía plástica, necesitaban 21 días, para habituarse a su nuevo aspecto. También observó que el síndrome del miembro fantasma en los amputados, respetaba el mismo patrón (21 días).

En una semana podemos ya crear cambios importantes en nuestra postura corporal si durante 7 días podemos familiarizarnos con el nuevo movimiento.

Esto es plasticidad cerebral: aprendemos algo nuevo, modificamos la estructura cerebral estableciendo nuevas conexiones en los circuitos neuronales y repetimos la pauta para reforzar el nuevo patrón o hábito.

Te invito a hacerlo durante una semana.

Concéntrate ahora en tu cuerpo.

¿Qué hábitos te gustaría cambiar?  

¿Mejorar la posición de tu espalda? ¿Sentir más comodidad cuando estas quieto, de pie o te mueves? ¿Acabar con ese horrible dolor de cervicales que no te deja trabajar a gusto y te provoca malestar en tu día a día?

Si es así, lleva una atención a esa parte de ti mismo que te gustaría mejorar. No te juzgues por no llegar a hacer las cosas bien, simplemente visualízate tal como te gustaría estar, con una espalda solida y relajada, con un cuerpo más flexible y suelto y sin el dolor horrible que te acompaña cada día.

Lo primero de todo es que tomes la decisión de aprender a moverte mejor. Aprender, aprender  y aprender es la clave. Aprendiendo generamos opciones nuevas que nos sacan de la repetición.

Empieza a mejorar tus hábitos en 1 semana:

Lánzate el reto de mejorar una actitud corporal. No te conformes con poco. Tienes derecho a recuperar tu máximo bienestar corporal. Es posible que te parezca difícil pero con constancia y disciplina lo puedes lograr. Mejorar solo depende de ti. Sé el actor de tu propio cambio. Nadie más que tú puede mejorar tus movimientos.

Es obvio que ir a ver a un profesional nos ayuda a calmar el dolor, sentirnos mejor y acabar con la tensión, pero a largo plazo y de manera duradera, solo tú puedes mejorar tus hábitos con profundidad. Toma la responsabilidad de iniciar un cambio en tu hábito, un cambio verdadero, no solo a medias. Confía en tu capacidad de dirigirte hacia el cambio que quieres.

Aprende a sentir tu cuerpo

A menudo nos identificamos con el dolor y solo nos relacionamos con nuestro cuerpo desde la molestia y la tensión. Aprende a conocer tu cuerpo, a sentirlo, cuidarlo, escucha tus necesidades. Nuestras sensaciones nos muestras la realidad de lo que ocurre en nuestro cuerpo. Ser consciente de lo que ocurre en nuestro cuerpo, es el primer paso para cambiar nuestro hábitos.

Decide que hábito postural quieres cambiar ¿Qué te haría sentirte mejor y marcaria una diferencia en tu bienestar cotidiano? Enfócate en una nueva imagen de ti mismo/a. Visualízate sin dolor, en forma, en tu máximo bienestar. ¿Cómo te sentirías?

Si te duele la espalda, escoge aprender movimientos que aliviaran tu dolor de espalda.

Elije tus movimientos

Elije los movimientos que vas a practicar y las lecciones en las que te vas a basar. El método Feldenkrais™ propone un sinfín de lecciones diferentes y útiles  que permiten concentrarse en mejorar cada uno de los diferentes movimientos humanos y a despertar tu inteligencia y sabiduría corporal.  En mi canal youtube y en mi web, encontrarás vídeos que te pueden ayudar a ejercitarte en sentir tu cuerpo y aumentar la consciencia de tu movimiento para que adquieras un mejor control de tus hábitos.
Aprende a conocerte y conocer los movimientos que propician tu bienestar. Crea tu propio repertorio.

Repite esta lección cada día durante una semana u otras lecciones que estén dirigidas a mejorar ese movimiento o función corporal que quiere cambiar.  Cuando notes dolor o molestia ejercítate. Hazlo con disciplina de manera que decidas tu tiempo de practica cuando lo necesites. Date un tiempo y un espacio para ti. Es importante que lo hagas cada día.  Así asentarás el hábito de introducir el movimiento en tu vida y crear un nuevo registro, una nueva sensación de lo que puedes lograr si cambias ese hábito que deseas.

Toma el hábito de ejercer cada día durante 1 semana y cíñete al desafío.

La repetición es importante para generar un nuevo hábito y debilitar el viejo. Repite las lecciones y pautas de movimiento cuantas veces lo necesites, cuantas veces lo pida tu cuerpo. Aprende a escucharlo. Aprende a escucharte.

Genera un entorno saludable

Genera un entorno favorable que te ayude a poner en marcha tu plan para cambiar tus hábitos. Nuestro entorno influye en la postura y nuestra postura se adapta al entorno.

Para estar más cómodos sentados, necesitamos crear un entorno favorable: ajustar la silla cuando estemos sentados, ordenar el entorno de trabajo, levantarnos de vez en cuando para estimular nuestra circulación, gestionar imprevistos, decidir ejecutar las secuencias de movimiento y tomar tiempo para su repetición.

También es importante que crees un entorno de aprendizaje cómodo y seguro, cuando estés en casa y te sientas bien en él.

Motívate 

Nuestro deseo de cambiar nuestras posturas y movimientos nos mueve a conseguir resultados buenos para nuestra salud. Decide que lo lograrás. En el camino podemos desfallecer. Sin motivación, abandonaremos. Nuestra decisión de implementar la nueva conducta, es lo que premia y lo conseguirás con una determinación enfocada en aplicar los movimientos aprendidos y los comportamientos neuromotores adecuados. No abandones

Aplicando estos principios, empezarás a notar cambios en 1 semana. Luego tendrás que mantener tu disciplina.  Tu cambio dependerá de tu decisión, enfoque y propósito.

¡Mucho ánimo en tu desafío!

¿Quieres mejorar tu postura cotidiana?

 

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